Cacela Velha, Algarve (Portugal)

“As praças fortes foram conquistadas

Por seu poder e foram sitiadas

As cidades do mar pela riqueza

Porém Cacela

Foi desejada só pela beleza”

Estos versos fueron escritos por la poetisa portuguesa Sophia de Mello Breyner Andresen (1914-2004). Con sólo 3 años aprendió poesía de memoria, gracias a su niñera que le recitaba versos y a su abuelo, que le enseñó el Os Lusíadas antes de aprender a leer. Ganadora del Premio Camoes (1999), máximo galardón de las letras portuguesas, y del Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2003). Sophia de Mello Breyner es la limpieza del lenguaje, la fina sensibilidad de una poesía en dónde el mar es una presencia asidua.

Qué sorpresa tan grata se ha llevado Sinlasuegra al descubrir éste pequeño rincón poco antes de pasar la frontera. Decidimos parar cuando íbamos de vuelta a casa, tuvimos que desviarnos unos 20 minutos para llegar hasta aquí pero mereció la pena.

Cacela Velha es una aldea de postal. Sus blancas fachadas, sus chimeneas con forma de minarete y sus ventanas enmarcadas en color añil hacen que te llenes de la belleza de éste peculiar paisaje.

Las vistas que tiene son espectaculares: El extremo oriental del parque natural de la ría Formosa. Sinuosas formas creadas por el agua, pequeñas y largiruchas islas arenosas, marismas donde los mariscadores aran el lodo de la bajamar… Todo bajo un cielo azul tan intenso como las pinceladas de color que rompen el blanco impoluto de sus encaladas casitas de pescadores.

En la plaza del pueblo se alza la Iglesia Matriz del siglo XII (Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción) y apoyando tu espalda en el lateral de ésta puedes descansar sentado en un banquito situado estratégicamente, para quedarte hipnotizado por la perfección del paisaje. A destacar también su fortaleza del siglo XVII, la cual sufrió grandes daños en el terremoto de 1755 y que fue reconstruida posteriormente. (Las primeras referencias de la Fortaleza datan del siglo X, desde allí se controlaban en el periodo islámico las embarcaciones que entraban en la ría dirección a las ciudades de Tavira y de Faro).

Tan solo hay dos restaurantes en el pueblo: Casa Velha y Casa Azul, no podemos hablaros de ellos puesto que no pudimos quedarnos a comer con tal de evitar el atasco al cruzar Sevilla. Pero tenían muy buena pinta, y ambos estaban llenos de gente.

Si que pudimos disfrutar de un bonito paseo, sacar unas fotos maravillosas y relajarnos tomando un café en la terraza de la única cafetería que encontramos en la sosegada Cacela Velha.

En fin, creo que algún día sinlasuegra irá por allí a pasar unos días de relax, acompañados de nuestras acuarelas y desconectar de todo. Ni siquiera sabemos si allí hay alojamiento, pero lo que está claro es que ésta aldea ya forma parte de nuestros rincones favoritos, esos donde parece que el tiempo se detiene.

Más información:

Cacela Velha

Merece la pena ir sin la suegra.


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