“Yo vi moverse a un jameito”
Un buen amigo nuestro “Oztiaz-Euzebio”, jura y perjura que vio moverse a un prehistórico y diminuto cangrejo albino, después de horas de observación. Este le obsequió con una especie de “guiño”, levantando una de sus microscópicas pinzas e hizo un gesto de cierra-abre, para su deleite.
La única explicación lógica a este avistamiento, podría ser que el cangrejo albino notara la presencia y/o la “fuerza” de nuestro querido amigo, ya que estos seres además de albinos son ciegos.
Por otro lado, un testigo presencial (su cuasi esposa “Oztiaz-Elena”) asiente con la cabeza, dándole validez a esta “historia”.
Como diría mi madre: “Hijo, que Dios te conserve la vista.”
You must be logged in to post a comment.
